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Un loco país vasco culturalmente rico!...

  • osmadomo
  • 25 nov 2016
  • 5 Min. de lectura

Portugalete

Dejo atrás la puta madre tierra, salgo con mi mochila roja tomo el metro loco de Madrid y me encuentro en la salida de la estación Atocha, aquella que fue tan duramente golpeada por el atentado hace poco tiempo, siento un poco de su dolor aún impreso en algunas zonas de la estación.

Salgo al encuentro de mi nuevo transporte, digo nuevo porque el BLABLACAR es una forma de viajar que aun desconozco, la incertidumbre de viajar con 3 personas más en un carro por más de 5 horas no deja de darme un ligero temor (malicia indígena) claro en nuestro país estas cosas son extrañas quizá porque no estamos acostumbrados a confiar en un desconocido, es así como llego al encuentro con mi chofer y ahora dueña de mi destino. En sus manos está el poder llegar a salvo al desconocido país vasco.

Seis horas de viaje, seis horas de historia, seis de política, seis horas de deportes y sobre todo seis horas de cultura, porque para mi sorpresa esta guía chofer resulto ser una periodista económica muy importante de España con quien compartí charlas increíbles de su mundo y del muy desconocido, pero muy interesante mundo mío. Pensé que sería un viaje agotador, un viaje sin sentido en un honda civic un poco viejo y deteriorado (normal en una mujer y su cuidado por los autos). Pero no, fue todo lo contrario, aprendí más en esas seis horas de lo que había leído de la puta madre tierra y del desconocido país vasco, que en tantas horas de lectura de periódicos y notas del viejo continente.





Finalmente, llego a mi destino con ganas de ver por fin a alguien de la familia, esa sensación que da el abrazar un ser que quieres solo por el hecho de llevar tu misma sangre, pero que inexplicablemente después de tantos años de no compartir un espacio juntos, hoy llega a mi encuentro el queridísimo primo Adolfo, me bajo en la estación de buses, el lugar donde quedamos para tener nuestro encuentro, pasan 15 min y nada que llega, empieza un poco el desconcierto y la búsqueda por un teléfono para poderle decir ¡primo acá estoy!

Luego de 28 minutos de espera, veo a los lejos esa vieja figura que me recuerda porque mi familia es mía, somos llenos de las mismas características al andar, viene con la mirada un poco confundida porque no me ve, yo a lo lejos reconozco ese primazo al cual por muchos años solo hemos visto por Skype riendo, llorando y en los años nuevos, rascados cual borracho bonachón, diciéndonos cuanto nos queremos.

No sé cuántos años pasaron para este abrazo, no sé cuánto tiempo duramos en un abrazo de familia de esos tan sentidos por los años sin vernos, si ahí estábamos después de tantos años en el loco país vasco recorriendo sus hermosas calles, autopistas y senderos. No podía faltar la charla sobre algo que me dejo impresionado y es la manera tan especial de manejar los residuos de basura, eso es algo que en esta cultura colombiana jamás va a pasar y la importancia que le dan a algo que para nosotros parece una tarea imposible de lograr.

Incansablemente mi primo y su familia, hacen de mi estadía, en este maravilloso lugar, una cantidad de sensaciones y sabores exquisitos que hoy me hacen extrañarlo de nuevo, una ciudad como Bilbao que nos muestra la riqueza no solo en acero sino culturalmente hablando, un museo Guggenheim que más que un museo parece una fortaleza pirata del futuro, calles impecables, una ciudad encantadora por todo lado. Subo al tranvía ya solitario pues este ego de viajero hace que deba pasar por mis momentos de infinita soledad, pienso siempre en mi bella Colombia y lo lejos que estamos de tener una cultura así.

Calles perfectas, corredores limpios, un malecón sobre el rio que ves pasar a tu lado, ese mismo que lleva en las tardes una cantidad de deportistas de remo, muchos yates pequeños que van llenos de adolescentes disfrutando su tan anhelado verano, conciertos en la calle con música que jamás había escuchado, llego al mercado y para sorpresa mía parece más un centro comercial que una plaza donde se venden los alimentos más frescos de la ciudad, no podía dejar pasar ese lugar sin detenerme a comer una deliciosa tapita de mariscos, servida en un viejo bar al lado de la estación de tren donde el tiempo parece haberse detenido y donde la mística y el olor a cigarrillo parece llevarte a la edad media.

Siguen las sorpresas y llega de la nada un mensaje a mi Facebook aquella loca red social que finalmente es una manera de comunicarnos con el mundo, encuentro que mi vieja amiga del colegio aquella celestina que por mucho tiempo me incito a ser el galán para las doncellas de mi colegio …hoy con un mensaje tuyo me vuelvo loco quiero ver a mi vieja amiga….tomo el metro a Gorlitz una ciudad pequeña al lado del mar céltico, llena de casas lujosas, calles estrechas y yates por donde mires, una fuerte brisa nos va a arrastrando por sus hermosas calles junto a la playa, llegamos a un viejo bar …años sin escuchar tanta sabiduría tantas sonrisas juntas…y estaba ahí con su esposo firme como la mamá q siempre ha sido no solo con sus consejos…el abrazo de amigos y el firme propósito de hacerme pasar un grandioso día, por fin me encuentro de frente al mar céltico con esa hermosa sensación que da el mar, corro a su encuentro y el impacto no se hace esperar, un mar con temperatura para los pingüinos hace que mi experiencia celtica dure menos de 15 segundos el frio congela mis pies ….aun no entiendo cómo pueden bañarse en tan frías aguas pero entiendo ahora porque el caribe colombiano siempre enamora….no podía faltar la cita con aquella bebida de los dioses mal llamada cerveza, nada más refrescante a orillas del mar y con una tarde de verano y el ocaso cayendo que una deliciosa y bien fría cerveza para refrescar tantas viejas historias vividas en nuestra hermosa Cali, rápidamente la noche nos abraza y con el frio característico del norte de España salgo de nuevo por mi limosina de acero llamada metro…Chao mi querida Jenny suegrita…gracias Willy ….definitivamente nada mejor que un latinoamericano para hacerte sentir como en casa…..

Llegó ese día que no quieres q llegue, aquella despedida de mi familia, esas despedidas que dejan un sinsabor porque no sabes cuándo será de nuevo este reencuentro, recorremos las calles y el mirador de Bilbao para darle la despedida pero con la certeza que volveremos a redescubrir esas hermosas tierras y sin importar mi promesa de jamás volver a un lugar que ya he pisado, dejo a Bilbao y mi familia con la firme promesa de querer regresar (primo gracias de nuevo)

Paris allá voyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!!


 
 
 
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